El humor está íntima e intensamente conectado con el cerebro. Por eso es tan personal, por eso cambia tanto, por eso nos parecen irrestibles las personas que se ríen como nosotros y de lo que nosotros. Y por eso es tan misterioso, tan complejo, por eso, por todo eso, tiene tanta miga y tanta gracia. © Ana Yael
El humor está íntima e intensamente conectado con el cerebro. Por eso es tan personal, por eso cambia tanto, por eso nos parecen irrestibles las personas que se ríen como nosotros y de lo que nosotros. Y por eso es tan misterioso, tan complejo... Por eso, por todo eso, tiene tanto sentido y tanta gracia pararse a pensar un poco en él. © Ana Yael

Sonarse la nariz con una bandera, criticar a los gitanos en medio de la risa, usar el terrorismo en un chiste…. ¿Qué tienen en común todas estas polémicas con el humor en el centro de su ser? El conflicto. Pero no es tan fácil; ¿se trata de reflejarlo o producirlo? La relación entre humor y conflicto es estrecha, aunque cueste determinar de qué tipo es. Porque el humor es un fenómeno y es un misterio. Tiene que ver con el cerebro, o sea, que es personal, personalísimo, pero se entiende en sociedad y, de alguna manera, la necesita. ¿Qué es el humor? ¿Cuáles son sus mecanismos? ¿Por qué y para qué existe? Este artículo propone una revisión de lo que se sabe y algunas reflexiones que van saliendo al paso.

"La risa", de Henri Bergson, en Alianza.
“La risa”, de Henri Bergson, en Alianza.

Durante siglos se habló del ser humano como el único animal capaz de reírse, pero en las últimas décadas, con una tecnología cada vez más avanzada y estudios para todo, se ha descubierto que los chimpancés ríen (y sonríen) y las ratas también, son reactivas a las cosquillas. ¿Malas noticias para Henri Bergson, uno de los filósofos que con mayor claridad y precisión tocó este asunto justo a las puertas del siglo XX?

Publicada en París en 1900, su obra, La risa, defendía que este era un fenómeno exclusivamente humano, que no existe la comicidad fuera de este ámbito y que el ser humano es la única criatura no solo que ríe, sino que hace reír. Él abrió de este modo una perspectiva filosófica nueva para un hecho que ha acompañado al ser humano desde hace miles de años. Un camino y un filón que no han dejado de transitar investigadores de muy distintas disciplinas, porque el humor es altamente complejo y se extiende por numeroso campos como la psicología, la sociología, la neurología y la filosofía, entre otros. El descubrimiento de que algunas especies –dos, las ratas y los chimpancés, cuyos cerebros han sido más profusamente examinados– puedan compartir este rasgo humano no hace sino añadir más misterio y complejidad a los mecanismos tanto fisiológicos como sociales que articulan el humor y su manifestación más evidente: la risa.

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