Un paseo de la mano de los estoicos

El estoicismo fue una de las corrientes de pensamiento más importantes del helenismo, pero su influencia ha pervivido durante siglos, siendo una filosofía perfecta para guiarnos incluso en la actualidad.
El estoicismo fue una de las corrientes de pensamiento más importantes del helenismo, pero su influencia ha pervivido durante siglos, siendo una filosofía perfecta para guiarnos incluso en la actualidad.

Cómo ser un estoico es un delicioso libro de Massimo Pigliucci, editado por Ariel, que nos acerca las claves principales de la filosofía estoica y las razones que han convertido a lo largo de los siglos las ideas de los que acudían a la stoa en un movimiento muy útil para regir nuestra vida pero en ocasiones malinterpretado.

Por Jaime Fdez-Blanco Inclán

El estoicismo fue la corriente filosófica que fundó Zenón de Citio en el 301 a. C. y que impartía en la stoa (de ahí el nombre): el pórtico pintado del ágora de Atenas. No nos centraremos aquí especialmente en sus ideas, pues las hemos tratado en profundidad en otros artículos, pero señalaremos que cuando solemos decir que alguien se toma las cosas “con filosofía” hacemos referencia a esta corriente.

Cómo ser un estoico, de Massimo Pigliucci (editorial Ariel)
“Cómo ser un estoico”, de Massimo Pigliucci, publicado por Ariel.

Pigliucci, que se identifica como estoico ya en las primeras páginas del libro, nos guía a través de sus conversaciones con su “maestro”, que no es otro que uno de los grandes estoicos que nos ha dado la historia: Epicteto. A través de sus experiencias personales, el autor italiano (doctor en genética, biología evolutiva y filosofía, materia esta última de la que es profesor en el City College de Nueva York, donde reside desde los años 90) reflexiona acerca de las enseñanzas estoicas y de las aplicaciones de estas hoy. “En el estoicismo he encontrado una filosofía racional y amistosa con la ciencia que incluye una metafísica con una dimensión espiritual, que explícitamente está abierta a revisión y, lo que es más importante, es eminentemente práctica. Los estoicos aceptaron el principio científico de la causalidad universal (…), pero también creían que el universo está estructurado según lo que llamaban logos, que se puede interpretar como dios o simplemente como lo que a veces recibe el nombre de “Dios de Einstein”: el hecho sencillo e indudable de que la naturaleza resulta comprensible a través de la razón”.

“En el estoicismo he encontrado una filosofía racional y amistosa con la ciencia que incluye una metafísica con una dimensión espiritual, que explícitamente está abierta a revisión y, lo que es más importante, es eminentemente práctica”

Como podemos ver, el estoicismo, como filosofía práctica, se presta especialmente a la propuesta del autor. De este modo recorremos las páginas leyendo cómo Pigliucci confronta sus ideas con las diferentes visiones metafísicas y religiosas del hombre de a pie, con sus enfermedades, problemas, incertidumbres, etc., que le acosan en el día a día.

Un paseo con Epicteto

Pese a que el hilo conductor de todo el relato es la figura de Epicteto –como nos explica el autor, todo estoico tiene un autor predilecto, y el suyo es este–, no es el único referente que podrá encontrar el lector. Aquí se dan cita la mayoría de grandes nombres del estoicismo, desde su fundador, Zenón, hasta el emperador Marco Aurelio, pasando por Crisipo, Musonio Rufo, el ya citado Epicteto, su discípulo Flavio Arriano (a quien debemos el transcribir las dos obras principales del pensamiento de Epicteto, Manual de vida y Disertaciones, pues el autor griego no escribió nada en su vida), o el polémico Lucio Anneo Séneca, otro de los favoritos del público por su claridad expositiva y sus excelentes aforismos. Y no solo ellos, sino también filósofos posteriores (San Agustín, Montaigne, Spinoza) que tomaron en consideración sus ideas para elaborar las suyas propias.

Lo cierto es que el estoicismo, como filosofía, es una de las vertientes de esta que mayor adaptabilidad e influencia ha logrado a lo largo de los siglos. Tuvo su gran apogeo durante la época grecorromana, pero incluso tras la clausura de la Stoa por el emperador Justiniano en el 529 d. C., sus enseñanzas para alcanzar la paz en la vida han atrapado a millones de personas en todo el mundo. Y es que su premisa básica de que hemos de preocuparnos únicamente de aquello que depende de nosotros -y aceptar el resto- se ha demostrado como un soporte firme durante periodos verdaderamente convulsos, al tiempo que los expertos en el tema han logrado establecer sinergias entre el estoicismo y filosofías y religiones a lo largo y ancho del globo. Puede que, sencillamente, el estoicismo nos atraiga porque pretende, ante todo, ayudar a las personas a vivir de la mejor manera posible y desarrollar nuestro autocontrol, que es la única manera de ser verdaderamente libres y no esclavos de nosotros mismos.

Puede que, sencillamente, el estoicismo nos atraiga porque pretende, ante todo, ayudar a las personas a vivir de la mejor manera posible

Filosofía para vivir en el mundo

Pigliucci reconoció en su día las oportunidades y proyección de estas ideas, de manera que todo el libro se configura como un catalizador para atraer al lector, invitándole a sumarse al movimiento. Para ello, además de las explicaciones de rigor y el desarrollo de la filosofía en su contexto, utiliza historias personales –tanto propias como ajenas–, noticias y estudios para demostrar sus conclusiones. Conocemos entonces a personajes que se han valido del estoicismo para, por ejemplo, mantener la esperanza mientras sufrían torturas, o lograr superar una depresión severa, o soportar con ecuanimidad situaciones y reveses diarios (el ejemplo que nos da el autor reflexionando sobre el robo que sufrió en el metro de Roma es especialmente destacable).

Se trata, por tanto, de un libro muy recomendable, que nos ha gustado especialmente por su claridad y estilo narrativo, así como por la profundidad y acierto de su mensaje. Un libro que no se mete en farragosas explicaciones ni hace abuso de tecnicismos, sino que, muy al contrario, se adapta a cualquier tipo de lector, consiguiendo engancharle desde las primeras páginas en sus disquisiciones y enseñarle los principios de esta maravillosa filosofía. Una de las grandes sorpresas de la temporada y un comienzo inmejorable para conocer los principales entresijos de una de las corrientes de pensamiento más útiles que nos ha transmitido la historia.

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