Libros de sabiduría para creyentes (y no creyentes)

La Biblia oculta algunos de los libros más antiguos e iluminadores acerca de la sabiduría: los libros sapienciales. (imagen: pxhere CC0 public domain)
La Biblia oculta algunos de los libros más antiguos e iluminadores acerca de la sabiduría: los libros sapienciales. Imagen: pxhere CC0 public domain.

En Filosofía&co. nos interesa la sabiduría. Toda la sabiduría. La Biblia es un libro muy citado y popular, pero, quizá, no tan leído ni conocido a fondo como debiera. Este reportaje no es solo para creyentes; es también para ateos y agnósticos. Entre las páginas de la Biblia existe una serie de libros enfocados a este tema, la sabiduría, y en ellos nos hemos sumergido: los libros sapienciales.

Desde el punto de vista de la filosofía, la religión ha sido vista en muchos aspectos como una forma temprana de esta, al ser un conjunto de creencias que resuelven ciertas dudas de la humanidad y le otorga una guía y una estructura conforme a las cuales puede vivir. Una especie de filosofía instantánea, si queremos verla de esa manera.

Si bien hay muchas religiones, destacan por número de fieles y peso histórico las denominadas religiones abrahámicas, las tradiciones espirituales monoteístas que reconocen la visión religiosa de Abraham, primer patriarca del judaísmo. Estas religiones engloban a más de la mitad de la población del mundo, dividas, principalmente, en tres grandes corrientes: judaísmo, cristianismo e islamismo.

La Biblia (Herder)
La Biblia en edición de Herder.

Son también conocidas como “las religiones del libro”, pues sus creencias descansan en un conjunto de escrituras que son consideradas palabra de Dios y, por tanto, sagradas. Dentro de estos libros, el más famoso es la Biblia, el conjunto de libros canónicos tanto del judaísmo como del cristianismo. Es el libro más vendido y traducido que existe y su peso e influencia histórica son enormes.

La Biblia está dividida en una serie de partes, que difieren de una religión a otra, pero presentan unos estándares bastante definidos. La Biblia hebrea se conoce como Tanaj, y a su vez está dividida en tres partes: la Torá (que es el único libro considerado como dictado por Dios mismo, al ser revelado por este a Moisés en el Monte Sinaí), los escritos de los Profetas y las Escrituras (aquellos libros que no entran dentro de las categorías anteriores).

La Biblia es el libro más vendido, traducido e influyente de la historia

La Biblia cristiana es más larga. Esto es así porque añade al Tanaj -el Antiguo Testamento- el Nuevo Testamento, piedra angular de la religión cristiana por ser el conjunto de libros que narran la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret y sus discípulos. Se compone a su vez de cuatro grandes grupos de libros: los Evangelios (la vida de Jesús narrada de la mano de Marcos, Mateo, Lucas y Juan), los Hechos de los Apóstoles (la historia de la vida de los apóstoles tras la muerte y resurrección de Jesús), las Cartas (de San Pablo y otros apóstoles, expandiendo el mensaje del cristianismo por el mundo) y el Apocalipsis de San Juan (también conocido como “Libro de las revelaciones”, el único libro exclusivamente profético del Nuevo Testamento).

Pese a formar ambos, el Antiguo y el Nuevo Testamento, un todo en el cristianismo, la imagen que se da de Dios es bien diferente en cada uno de ellos. Si en el primero se nos muestra a un Dios duro, exigente, que castiga a sus fieles cuando contradicen su mensaje y premia su temor, en el segundo se presenta al Dios padre que caracteriza a la visión cristiana: Dios como un ser de infinita bondad que vela por nosotros, que nos cuida en todo momento mientras nos ofrece el perdón por nuestros pecados. Es decir, un Dios que ama a la humanidad porque son hijos suyos y cuya última voluntad no es otra que darnos la paz y la vida eterna.

Sabiduría dentro de la Biblia

Hemos delimitado el escenario, así que vamos a centrarnos ahora en el conjunto de los libros deuterocanónicos (es decir, aquellos que no están incluidos en el Tanaj hebreo pero que sí colocan en el Antiguo Testamento algunas tradiciones cristianas) que aparecen en el Antiguo Testamento denominados como libros sapienciales. Esto es, los libros dedicados a la sabiduría.

Los libros sapienciales, pese a su relativamente bajo peso dentro de la Biblia, son para muchos (tanto creyentes como no creyentes) algunos de los más atractivos. La razón principal es que se trata de los escritos más “humanos” de la Sagradas Escrituras. En ellos, el lector puede encontrar infinidad de perspectivas, consejos y advertencias para numerosos aspectos de la vida: virtudes, vicios, justicia, riqueza, caridad, relaciones, amistad, educación, aprendizaje, esperanza, pasiones, etc. Un conjunto de obras que ofrecen desde hace miles de años (y como tal hay que leerlas; juzgar el pasado con los ojos del hoy tiene poco sentido) consejos y razonamientos para la humanidad, con un eje muy concreto y filosófico: que la sabiduría es la clave para movernos con éxito en todos los aspectos de la vida.

Los libros sapienciales son los escritos más “humanos” de las Sagradas Escrituras

Tradicionalmente, la clasificación que se hace de los libros sapienciales es de siete partes:

  1. El libro de Job.
  2. Salmos.
  3. Proverbios.
  4. Eclesiastés (Qohelet).
  5. El libro de la sabiduría.
  6. El cantar de los cantares.
  7. El libro del eclesiástico (del Sirácida).
Antiguo Testamento, el manga (herder)
El Antiguo Testamento en versión manga editado por La Otra H.

Ahora bien, no es esta una clasificación rígida. Es común que algunas tradiciones y sus correspondientes versiones de la Biblia creen un apartado nuevo, denominado Libros poéticos, que incluyen tanto a los Salmos como El cantar de los cantares. El primero, por ser un cantoral religioso, y el segundo, por estar dedicado al amor entre el hombre y la mujer. Habida cuenta de ello, nos centraremos en esta ocasión en los cinco libros propiamente sapienciales: Job, Proverbios, Qohelet, Sabiduría y Sirácides.

Al ser libros pertenecientes al Antiguo Testamento, nos encontramos con un Dios diferente al proclamado por Jesucristo, como ya hemos explicado anteriormente. Esta deidad vela por nosotros, sí, pero su amor no es incondicional. Nos castiga cuando nos descarriamos y condena a nuestros enemigos. Nos agasaja con riquezas y felicidad si cumplimos sus mandamientos, pero no duda en ser cruel con quienes traicionan su confianza. De ahí que, como hemos visto, se extraiga de estos escritos que la más alta virtud del hombre sabio y correcto sea el temor a Dios.

Tanto si nos consideramos personas religiosas como si no, la lectura de los libros sapienciales resulta interesante, especialmente a un nivel ético, pues son en su mayoría reglas y consejos para la vida de los seres humanos. A pesar de tener miles de años sus reflexiones pueden ser válidas hoy, pues se preocupan y preguntan por aspectos propios de la naturaleza humana que no han cambiado apenas en el transcurso de la historia.

El Nuevo Testamento, el manga (Herder)
El Nuevo Testamento en versión manga publicado por La Otra H.

Por razones obvias, los libros sapienciales pueden poner el acento en algunas características propias del pueblo de Israel, los judíos. Pese a ello, no sería correcto decir que se trata de obras con un contenido nacional o localista. La búsqueda que plantean es la de la sabiduría universal, para todo el mundo, cualquiera que sea su origen o condición. Es por ello poco extraño que se hayan encontrado en estos libros influencias (incluidos plagios y copias literales) de obras egipcias, cananeas o mesopotámicas. No obstante, eso no altera su enfoque general: la confianza en que los seres humanos, si respetan y se dejan guiar por la voluntad divina, pueden alcanzar la felicidad y la plenitud, pues todos ellos han sido dotados con las herramientas necesarias para lograr dichos objetivo, la fe y la razón. Se trata de una elección vital que cada uno ha de hacer. Por un lado, aplicarnos en aprender y así lograr ser sabios (con lo que ello supone), o, por el contrario, dejarnos llevar por la ignorancia y convertirnos en unos necios abocados al fracaso.

Podemos observar en estos libros, en su conjunto, enseñanzas también advertidas en la filosofía griega, aunque, eso sí, relacionadas con la espiritualidad religiosa. De esta manera, no debe extrañarnos hallar sintonías con las ideas recibidas por estoicos, platónicos, aristotélicos, escépticos y epicureístas, entre muchos otros. Por ejemplo, las invitaciones a alejarnos de los excesos y apostar por un sabio punto medio en todas las cuestiones nos recuerdan a los principios éticos de Aristóteles; y de la misma manera, las apuesta por dejar nuestra vida en manos de Dios y aceptar los sucesos que nos toque vivir, tienen un marcado carácter determinista que siglos después serían la norma en las obras de Epicteto o Séneca.

También nos encontraremos con ecos que anuncian lo que más tarde sería denominado empirismo (aunque ya fueran defendidos sus principios en la Antigua Grecia), al apreciar que la experiencia y la observación de los hechos de la realidad son las piedras angulares del conocimiento humano: primero vivimos y después reflexionamos sobre lo vivido. De manera que aprendemos de la existencia de experiencias similares y de hechos que se repiten. Es decir, observamos la realidad y de ahí extraemos reglas y conclusiones a través de un proceso inductivo, las cuales nos permiten caminar por la vida logrando buenos resultados.

Qué aporta cada libro

El libro de Job es probablemente el más famoso y alabado de los libros sapienciales (“Pienso que no haya nada escrito, dentro o fuera de la Biblia, de igual mérito literario”, dice Thomas Carlyle. “Tal vez la gran obra maestra de la mente humana”, opina Victor Hugo) y continúa siendo un libro de plena actualidad, 20 siglos después. Y es que este texto reflexiona acerca de una de las cuestiones que más han llenado de dudas a la humanidad a lo largo de los siglos: el sufrimiento. Más concretamente, el sufrimiento de los inocentes.

“Respetar al señor es sabiduría, apartarse del mal es prudencia” Job

Job es un hombre leal a Dios que ha sido bendecido con una existencia envidiable, pero que, lamentablemente, va a ser usado en una grotesca apuesta entre Dios y Satanás para comprobar si es posible que el hombre sea bueno y virtuoso de manera desinteresada, sin esperar recompensa. De esta manera, empiezan a sucederse en la vida de Job una tragedia tras otra, perdiendo su riqueza, su salud, su familia y su hogar. Queda su vida totalmente destruida, hasta el punto de que Job vuelve los ojos hacia el cielo, preguntándose qué es lo que ha hecho para que Dios haga cambiar así su suerte.

Este es el marco que se usa para analizar la bondad desinteresada y que saca a la luz otra cuestión acerca de la actitud de la divinidad: ¿es justo que Dios permita a Satanás hacer lo que le hace a Job? ¿Está realmente interesado en sus criaturas? ¿Interviene en nuestra vida? ¿Puede hacerlo? ¿Por qué permite que exista el dolor?

Se encuentra en este libro el germen de la tan famosa paradoja de Epicuro acerca de que, si Dios es todopoderoso y puede acabar con el mal y el sufrimiento pero no lo hace, no es posible que sea bueno. Y, si es bueno pero no puede acabar con el sufrimiento, entonces no puede ser todopoderoso.

Proverbios es quizá el más genérico de todos los libros sapienciales, así como el más práctico. Se trata de un conjunto de máximas y sentencias que abarcan casi todos los aspectos de la existencia, desde la justicia y las normas del buen gobierno a las relaciones entre personas o la educación de los hijos.

“Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida” Proverbios

Si Proverbios hace gala de un amplio abanico de temáticas, lo contrario es lo que ocurre en El libro de la sabiduría, el cual es más bien una reflexión o tratado sobre teología política o, para entendernos, sobre el arte de gobernar. Parte del convencimiento que no existe sabiduría más allá de la justicia, por lo que su autor –que finge ser el rey Salomón, hijo de David– invita a buscar y practicar esa sabiduría-justicia, pues con ella nos será posible alcanzar el éxito en la vida.

También se ha atribuido a Salomón la escritura de El libro del Eclesiastés (Qohelet), si bien hoy la mayoría de los expertos considera que es un libro muy posterior a la vida del rey de Jerusalén. Se trata de una obra que tiene como principal área de estudio el sentido de la vida, pues la realidad, como tal, carece de él. Todo es vanidad. De ahí que invite a que nos pongamos en manos de Dios y vivamos aprovechando los buenos momentos y pequeños placeres que nos regala.

“La sabiduría hace al sabio más poderoso que diez gobernantes en una ciudad” Eclesiastés

No hemos de confundir el Eclesiastés (Qohelet) con el Libro del eclesiástico (Sirácida). Este último está escrito por Jesús Ben Sirac y es uno de los mejores compendios de sabiduría israelita que hay. En cuanto a contenido, le ocurre lo mismo que a los Proverbios, puesto que abarca una amplia variedad de temas y lo hace de una manera, por lo general, fragmentaria.

Los escritores y pensadores de los primeros siglos recurrieron en muchas ocasiones a pasajes de Ben Sirac para apoyar su predicación, especialmente a nivel moral, de ahí que sus influencias y menciones sean continuas: aparece en el libro El pedagogo, de Clemente Alejandrino, así como en la Regla pastoral, de San Gregorio Magno, además de ser una mención recurrente en los escritos de San Agustín y San Gregorio de Nisa, entre muchos otros.

Vuelve aquí la asociación de sabiduría y justicia, si bien en esta ocasión se les atribuyen a ambas unas cualidades divinas. La sabiduría es algo que Dios nos concede y para conquistarla hemos de temer y respetar la ley de Dios.

Una lectura enriquecedora

Tanto si somos creyentes como si no, la lectura de los libros sapienciales es de gran interés para los amantes de la filosofía y el conocimiento. Estemos de acuerdo o no con lo que proclaman, se trata de escritos que se han mantenido al pie del cañón desde hace milenios y cuyo impacto en nuestra forma de vida y dogmática moral cristiana todavía hoy es la base de la cultura occidental. Si para conocer quiénes somos hemos de mirar primero de dónde venimos, estas obras (así como la Biblia en sí) merecen una lectura a fondo.

DEJA TU COMENTARIO

Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre