Besos (ir)respetuosos

No se besa igual a quien se ama que a aquel por el que se siente solo aprecio, ni a aquel que se respeta que al que, aún siendo besado, se traicionará.
No se besa igual a quien se ama que a aquel por el que se siente solo aprecio, ni a aquel que se respeta que al que, aún siendo besado, se traicionará.

¿Qué hacemos cuando besamos? ¿Mostramos afecto? ¿Besar a un desconocido que te acaban de presentar es mostrar afecto? ¿Y besar el anillo es mostrar afecto? ¿Damos besos del mismo modo a quien queremos que a aquella persona por la que no sentimos nada en especial?

Por Ana Carrasco Conde, profesora de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid

Oscula officiorum sunt, basia pudicorum affectuum, savia libidinum vel amorum.
Los oscula son (besos) de cortesía; los basia, de afecto pudoroso; los savia, de lujuria o amor

El concepto de “beso” procede del latín basium, que en la tradición romana era una muestra de afecto pudoroso entre ciudadanos. De hecho, basium se aproxima mucho a basis, que significa, entre otras muchas cosas, la base o el pedestal. Así pues, besar como el acto de reconocer al ciudadano y poner aquello que lo convierte en tal en un altar. No en vano, como sostiene Pokorny, de la raíz indoeuropea de basis viene pavire: apisonar golpeando. Al que se besa, por tanto, no se le apisona, sino que se le respeta, se le pone a salvo en su pedestal. Según se dice, fue Cátulo quien erotizó un concepto que, en realidad, nunca tuvo la carga semántica que tiene ahora en el que un mismo concepto, “beso”, nos sirve para describir actos de lo más variado.

El concepto de “beso” en la tradición romana era una muestra de afecto pudoroso entre ciudadanos. Besar como el acto de reconocer al ciudadano y poner aquello que lo convierte en tal en un altar

Según Elio Donato al comentar a Terencio, junto a basium se distinguen otros dos conceptos. En primer lugar, osculum, que es el beso de cortesía, y que significa “boca” (latín os) pequeña, es decir “besar con la boquita”. Así que si con basium al otro no se le aplasta… con la boquita chica todo es posible… No en vano el osculum va dirigido a los reyes y mandatarios… Por cierto, que muy cercano a osculum es oscitatio, indiferencia (y bostezo). Aquel al que beso con basium no me es indiferente; al que beso con un osculum, tal vez sí. En segundo lugar, tenemos el suavium, beso más tierno que es el que se dan los amantes. A esta familia pertenecen suavitas (dulzura y suavidad) o suavitudo (encanto). En la raíz indoeuropea se asocia con swad- que significa “dulce” y que está presente, por ejemplo, en el griego hedoné, la dulce ausencia de dolores. Besar, pues, suavium, sin dolor en el amor correspondido.

No se besa, por tanto, igual a quien se ama que a aquel por el que se siente aprecio, pero tampoco se besa igual a aquel que se respeta que aquel al que, aún siendo besado, se traicionará. E incluso se puede besar a quien, pese a querer, se traicionará porque más se quiere uno a sí mismo.

Sobre la autora

Ana Carrasco Conde es doctora en Filosofía, profesora de Filosofía Moderna y Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y autora de libros como Infierno horizontal, La limpidez del mal o Presencias irreales (editados por Plaza y Valdés) y, el de más reciente publicación hasta el momento, En torno a la crueldad (Catarata). En febrero de 2019 se publicará Grecia negra (de Holobionte ediciones).

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