Bertrand Russell, entre el pensamiento y el activismo

Diseño hecho a partir de una ilustración de Bertrand Russell (a la derecha) realizada por Arturo Espinosa. Cortesía del artista. www.artypaintings.com
Diseño hecho a partir de una ilustración de Bertrand Russell (a la derecha) realizada por Arturo Espinosa. Cortesía del artista. www.artypaintings.com

Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los intelectuales más famosos y reconocidos del siglo XX. Dedicó su vida a múltiples campos, como las matemáticas, la filosofía y el activismo político, revolucionando muchos de ellos con sus posturas y teorías, siempre guiado bajo un objetivo: lograr que la humanidad viviera conforme a la razón.

La cantidad de disciplinas a las que se dedicó Bertrand Russell y la multitud de obras que publicó hacen que sea difícil enumerar todas sus aportaciones, tanto filosóficas como matemáticas, lógicas y sociales. Vamos a tratar de reunirlas en 10 claves para arrojar luz sobre uno de los pensadores de mayor renombre de los últimos siglos.

"Autobiografía" de Bertrand Russell (Edhasa)
“Autobiografía” de Bertrand Russell (Edhasa).

1 Bertrand Russell fue una de las mayores figuras de la lógica matemática. Su visión defendía que las matemáticas son, en un sentido importante, reducibles a la lógica. A este campo dedicó la obra más destacada de sus primeros cuarenta años de vida: Principia Mathematica, cuyo esfuerzo le llevó a abandonar el tema durante buena parte del resto de su carrera.

2 Russell está considerado, junto a Gottfried Frege, como uno de los fundadores de la filosofía analítica. Fue uno de los responsables de la ruptura con el idealismo hegeliano, algo que desembocaría en la rebelión de los positivistas lógicos contra la metafísica muchas décadas después. Russell negaba la doctrina idealista de las relaciones internas por la que para conocer algo concreto era necesario conocer todas sus relaciones. Una de las bases fundamentales de su atomismo es que el mundo consiste en una sucesión de hechos lógicamente independientes y que nuestro conocimiento de ellos depende de los datos aportados por nuestra experiencia directa.

Primer tomo de "Historia de la filosofía occidental", de Bertrand Russell (Austral).
Primer tomo de “Historia de la filosofía occidental”, de Bertrand Russell (Austral).

3 En Una exposición crítica de la filosofía de Leibniz (1900) descubre que las doctrinas del filósofo alemán se basan en la creencia de que todo enunciado tiene la estructura de sujeto y predicado, y que toda afirmación sobre la realidad consiste en atribuir una propiedad a una sustancia (teoría que lleva al monismo –todas las cosas son un todo– y al idealismo). En contra de estas ideas, Russell desarrolla la teoría sobre las relaciones, que le permite afirmar el pluralismo de las cosas y defender que lo complejo está formado por cosas más simples. El pluralismo es una doctrina metafísica que defiende la existencia de una pluralidad de sustancias distintas sin que ninguna sea más originaria que las otras.

La doctrina de las relaciones internas era, según él, un sinsentido y trató de investigar ese campo de la lógica. Dentro de su producción destaca la filosofía del lenguaje, que sostiene que los problemas filosóficos consisten en confusiones conceptuales derivadas de un mal uso del lenguaje ordinario y que su solución pasa por una clarificación del sentido de los enunciados cuando se aplican a áreas de la ciencia, la religión, el arte, etc. (esto influenciaría a su alumno y compañero Ludwig Wittgenstein). Su visión de la filosofía se fijaba en el fin de la superstición y eliminar cualquier idea no fundamentada. Para ello, junto con G. E. Moore, vio la ciencia y la lógica como sus principales herramientas. Se esforzó por eliminar cualquier suposición incoherente para llegar a la claridad y precisión en la argumentación por el uso exacto del lenguaje y la división de las proposiciones filosóficas en componentes más simples.

"El ABC de la relatividad", Bertrand Russell (Cátedra)
“El ABC de la relatividad”, de Bertrand Russell (Cátedra).

4 Russell separó la ética de la filosofía común al considerarla, sobre todo, importante a nivel social. Pese a que cambió a lo largo de su vida, terminó de acuerdo parcialmente con Hume, al entender que los términos éticos, manejados con valores subjetivos, no podían ser verificados del mismo modo que los hechos tangibles. Su filosofía es el germen de lo que más tarde se daría en llamar “emotivismo”.

5 Sus teorías sobre el matrimonio y la sexualidad –revolucionarias para la encorsetada moral de la época– le costaron ser considerado un personaje peligroso e inmoral. Especialmente costoso sería para él su periplo americano, durante el que estuvo acusado injustamente en los tribunales estadounidenses y fue blanco de una dura caza de brujas hacia su persona y sus postulados. Russell fue visto como un mal ejemplo para la juventud americana, otorgándole el título, no oficial, de catedrático “de indecencia”. Incluso se le llegó a negar una cátedra en la Universidad de Nueva York por imposición del Tribunal Supremo de la ciudad. En su juventud militó en el Partido Liberal del Reino Unido, defendiendo el libre comercio y el voto femenino.

6 Russell entendía el matrimonio y la sexualidad como ámbitos tremendamente libres e individualizados donde no tenían por qué opinar la masa o las tradiciones. Veía las relaciones como un acuerdo entre individuos, en el que era válido hacer lo que uno quisiera siempre y cuando no rompiera ninguna de las reglas acordadas.

7 Se casó cuatro veces y de esas relaciones nacieron tres hijos. Su primer matrimonio fue con Alys Pearsall Smith y después con Dora Black, Patricia Spence y, finalmente, con Edith Finch, 30 años menor y con quien encontraría la paz y la estabilidad durante los últimos 18 años de su vida.

"Por qué no soy cristiano" de Bertrand Russell (Los libros de Sísifo)
“Por qué no soy cristiano”, de Bertrand Russell (Los libros de Sísifo).

8 Si su labor filosófica es relevante, no lo es menos –especialmente al final de su vida– su labor como activista político, con miras a instaurar la racionalidad en la convivencia entre los seres humanos y sus naciones. Vehemente pacifista y enemigo de la guerra, durante sus últimos 20 años tuvo una actividad febril contra las armas nucleares, alarmado por la posibilidad de vivir una Tercera Guerra Mundial. Especialmente exitoso fue su discurso en la BBC en 1950, El peligro del hombre, concienciando al mundo del peligro de un nuevo enfrentamiento atómico. En 1961 fue condenado, junto a su mujer, a dos meses de cárcel por incitar a la desobediencia civil. La pena sería finalmente conmutada por su avanzada edad y salud. Russell trabajó activamente por la creación de un gobierno mundial que permitiera solucionar los problemas internacionales de manera pacífica.

9 La obsesión de Russell por alcanzar sentencias y conclusiones ciertas chocaron frontalmente con sus creencias religiosas desde su juventud. Si bien no podía probar la existencia de Dios, no creía en ella, y mucho menos en los dogmas que utilizaba la iglesia. Su postura religiosa puede entenderse leyendo su libro Por qué no soy cristiano y otros ensayos, donde considera los argumentos lógicos para la no existencia de Dios, además de aportar otros argumentos cosmológicos, teleológicos y morales.

10 En reconocimiento a sus variados y significativos escritos en los que se defienden los ideales humanitarios y la libertad de pensamiento, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 1950.

Los 10 mandamientos de Bertrand Russell

  1. No estés absolutamente seguro de nada.
  2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz siempre.
  3. Nunca intentes oponerte al raciocinio, pues seguramente lo conseguirás.
  4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
  5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
  6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues, si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
  7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas las ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
  8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquella significa un acuerdo más profundo que esta.
  9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque esta sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.
  10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues solo un necio pensará que eso es felicidad.

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