Dostoievski es, sin lugar a duda, uno de los escritores más influyentes que nos ha dado la historia. Durante los últimos siglos ha sido un verdadero referente, siendo Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamazov, dos de los libros con mayor éxito y fama que se han escrito. Pero ¿quién fue Dostoievski? ¿Qué vida tuvo uno de los grandes creadores de la literatura moderna?

Fíodor Dostoievski nació en Moscú, Rusia, el 30 de octubre de 1821, en una familia de clase media. Tanteó la idea de ingresar en el ejército, pero pronto prendería en él la llama literaria, de la que surgiría, con apenas 20 años, su primera novela, Pobres gentes, donde ya se aprecian algunos rasgos de lo que será su futura literatura.

“Después del fracaso, los planes elaborados parecen absurdos”

Fue acusado de conspiración en 1849 por su relación en esos primeros años con socialistas utópicos, lo que le valió una condena a muerte, más tarde conmutada por 4 años en Siberia. La tensión por ese proceso hizo mella en el autor, especialmente a nivel psicológico, provocándole una epilepsia cuyos graves ataques sufriría durante el resto de su vida. En esa primera etapa también contrajo matrimonio con una viuda que moriría poco después de tuberculosis. Un matrimonio sin amor que, realmente, tuvo poco peso en su vida.

Pero Siberia no afectó sólo a su salud, sino también a su manera de pensar. Si antes se trataba de un socialista ateo, aquellos años en la durísima taiga le llevarían directamente a Dios, dando a luz un espiritualismo centrado en la figura de Jesucristo y los valores de la Biblia. Por ello, aunque su metafísica cambió, no lo hicieron sus principios ascéticos, calificando el materialismo y el despilfarro como los grandes males de la sociedad de su época.

Tras cumplir su condena, Dostoievski se traslada a San Petersburgo, con la intención de retomar su carrera literaria. Allí escribe dos novelas más: Recuerdos de la casa de los muertos y Memorias del subsuelo. Ambas obras fueron bien recibidas por la crítica, pero no fue suficiente para que el autor superara sus estrecheces económicas que, no obstante, tenían un origen muy claro: el juego. El escritor crítico con el consumismo, el lujo y el gasto, tenía una fuerte debilidad por las apuestas, y eso le traería considerables problemas.

Acuciado durante años por las deudas, se dedicó a lo que mejor sabía hacer: escribir. En el año 1866 publicará tres novelas con las que ya se empieza a ganar la fama:

  • Humillados y ofendidos: Obra en la que aborda la existencia del mal sin justificación en el mundo y que amenaza con la completa destrucción de la inocencia.
  • El jugador: Reflexión profunda sobre el gran problema que la aquejaba, la ludopatía, y con la que trató de lidiar a través de esta obra.
  • Crimen y castigo: Probablemente su obra más famosa y una de las mejores de su producción. En ella, aborda la historia de un joven asesino que se ve incapaz de superar los remordimientos, y en la que se muestran algunas de las características que harán de Dostoievski un autor único. A través de su protagonista, Raskolnikov, realiza una incisiva observación psicológica, en la que desarrolla sus tesis religiosas y filosóficas, así como la idea de la redención a través del sufrimiento. Todo ello formaría parte del estilo del autor en sus siguientes trabajos, detallando algunas de las claves de su escritura que resumiremos al final.

En 1867, Dostoievski vuelve a casarse, en esta ocasión con Anna Grigorievna Snitkina. Por suerte para él, nada tuvo que ver con su primer matrimonio, puesto que Anna sería su abnegada colaboradora durante el resto de sus días. Tristemente, de los 4 hijos del matrimonio, Fíodor vería morir a 3, lo cuál lo sumió en un tremendo dolor que trató de expurgar en sus obras.

“El hombre debe ganar su felicidad mediante el sufrimiento:es la ley de la Tierra.”

No fue el único de los problemas del matrimonio. Las deudas seguían acechando a Dostoievski, hasta el punto de que, acosado cada vez más por los acreedores, hubo de vagar por media Europa malviviendo. Trató de escribir un par de libros más (El idiota, El eterno marido) pero no consiguió paliar su situación económica hasta 1870, año en el que, con la publicación de Los endemoniados logró ganar los suficiente como para poder regresar a Rusia y aliviar sus pagos.

Aprendiendo de sus errores, consigue estabilizar un poco sus finanzas trabajando regularmente en prensa, firmando artículos que más tarde recogería en Diario de un escritor. Es éste un gran trabajo para conocer la personalidad real de Dostoievski, especialmente su faceta religiosa. En el libro aborda principalmente los sucesos de su época, pero desde una perspectiva cristiana, lo que nos permite acercarnos a su propia visión teológica del mundo.

Escribió una obra más (Los adolescentes) antes de firmar la que es, para la mayoría de los críticos (y que ya hemos visto aquí), su mejor novela: Los hermanos Karamazov. Este drama en torno a una alborotada familia le colocaría en el olimpo de los escritores europeos. Pero, como suele ocurrir en la vida del autor, cada éxito viene seguido de una fuerte caída. Y en este caso no pudo ser más profunda: la misma muerte. Pese a su intención de escribir la continuación de los Hermanos Karamazov, Fíodor Dostoievski moría en San Petersburgo en 1881, a causa de una hemorragia pulmonar.

Edición manga de "Los Hermanos Karamazov", de La Otra H.
Edición manga de “Los Hermanos Karamazov”, de La Otra H.

Como hemos podido ver, Dostoievski, además de un genio literario, fue también un ser profundamente atormentado   -algo que suele ir de la mano, bien es cierto-, para quien la creación de historias fue casi una necesidad vital, tratando de resolver sus traumas y preocupaciones al volcarlos en sus novelas. De ahí que sea tan profunda su capacidad de examinar la psicología de sus personajes, lo cual se convertiría en una de las principales características de su narrativa.

En sus libros, podemos ver que hay un enorme peso de la filosofía y la religión, lo mismo que del realismo y lo sobrenatural. Son, por lo tanto, libros de tremendos contrastes, que reflejan la misma existencia y pensamiento de Dostoievski y que firman otra característica de su trabajo: el exceso. La felicidad y la miseria, la alegría y la tristeza, la riqueza y la pobreza, son llevadas al extremo, llevando a lector a una montaña rusa emocional en la que reside gran parte del atractivo de su narrativa. Además, como en esta última analogía, el ritmo es frenético. La sucesión de los hechos en las obras del autor es vertiginosa. Los personajes no son presentados, sino que se presentan a sí mismos con sus acciones; los secundarios entran y salen limpiamente, sin florituras; y sus composiciones están repletas de bruscos giros inesperados, que nos da la apariencia de estar frente a un folletín de los de antaño. Es, por tanto, un autor de gran intensidad.

La meticulosidad y el detalle psicológico de los personajes será ya un referente para todos los escritores posteriores, muchos de los cuáles no podrán lograr lo que el autor ruso: que los suyos parezcan tener una existencia propia. Más que simples creaciones de su mente, los protagonistas de Dostoievski parecen vivir aparte, como si él no fuera más que el narrador de la historia de otro. Y eso, amigo lector, es una de las cosas más atractivas que uno puede encontrar en una novela.

Aquiere Los Hermanos Karamazov. el manga · La otra h

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