De entre todos los libros que nos ha dado la historia, puede que ninguno tenga el peso y la influencia de La Biblia. Esta obra, que es el libro más vendido y traducido que existe, es una obra de lectura imprescindible, tanto si uno está a favor como en contra de su mensaje.

Entendido como el conjunto de libros canónicos del judaísmo (que restringe la misma al Tanaj, o Antiguo Testamento, ya que no acepta el Nuevo) y el cristianismo, y que nos transmite la palabra de Dios, está compuesto por varios documentos escritos a lo largo de más de mil años. Está dividido en dos grandes bloques: por un lado, el Antiguo Testamento, que narra principalmente la historia del pueblo hebreo; y por otro,  el Nuevo Testamento, que gira en torno a la vida y enseñanzas de Jesús, así como la historia de los primeros cristianos.

Vamos a daros aquí 10 razones para que os animéis a leerlo, tanto si sois creyentes como si no, para entender mejor estas fechas tan señaladas:

La Biblia. Antiguo Testamento - el manga
Cubierta del manga La Biblia. Antiguo Testamento del sello La otra h

cubierta del manga La Biblia. Nuevo Testamento, del sello La otra h
cubierta del manga La Biblia. Nuevo Testamento, del sello La otra h

 

  1. Por importancia histórica.

El peso que La Biblia ha tenido a lo largo de la historia no tiene parangón. El impacto político, social y cultural de la misma ha sido tan masivo, tan decisivo, que no es posible entender la historia de la humanidad sin él. Guerras, normas morales, tradiciones e imperios han quedado anclados a sus páginas, y no es posible que entendamos quiénes somos hoy sin posar nuestros ojos en sus páginas. Máxime en el caso del mundo occidental, que no es otra cosa que la unión de las ideas cristianas con la sabiduría clásica. Leer La Biblia no supone aferrarse a sus palabras –en el caso que no queramos hacerlo- sino absorber una información que ha marcado el curso del mundo desde hace milenios. Un ingrediente que nadie que pase por considerarse una persona culta –o en vías de serlo- puede menospreciar.

  1. Por comodidad (el manga)

Hacemos aquí referencia al manga de Herder, que, a diferencia de la Biblia original -de miles de páginas y, en ciertos momentos, de un lenguaje claramente alejado del habla común-, nos ofrece un acercamiento sencillo y coloquial a esta gran obra. ¡No significa eso en modo alguno que uno deba dejar de lado el libro original! (que también puede leerse en una versión más sencilla y sin comentarios), pero sí supone un estupendo comienzo para adentrarse en su mensaje, o también, tras leer el original, de comprender y recuperar sus enseñanzas. También puede ser una buena manera de ofrecer la misma a los más jóvenes, que se sentirán sin duda más atraídos por este formato (dividido en dos pequeños libritos: Antiguo y Nuevo Testamento) que por los voluminosos tomos a doble columna y letra minúscula en que tradicionalmente se edita La Biblia.

  1. Por contenido moral.

Buena parte de las reglas morales bajo las que vivimos actualmente están sacadas de La Biblia. Si bien es cierto que esta afirmación está sujeta a discusión, como todo, no deja de ser cierto que en ella pueden encontrarse múltiples ejemplos de reglas morales acerca del bien y el mal, y que su reflexión en torno a ellas supone un ejercicio inestimable de mejora personal y filosófica. Como muestra un botón: los 10 mandamientos suponen uno de los modelos deontológicos (regla concretas que no dependen de resultados externos que hemos de seguir para vivir una vida moral) más eficientes que nos ha brindado la historia… otra cosa es que hayamos sido capaces de cumplirlos, pero eso es materia para otro artículo.

  1. Por crítica objetiva.

Más que ninguna otra religión, y probablemente por ser también la más numerosa, el cristianismo cuenta a día de hoy con un sin número de detractores. Desde sus prácticas, pasando por sus dogmas, son muchos los que no aceptan sus tesis y se muestran completamente contrarios a la misma. Y lo mismo podríamos decir de sus interpretaciones, pues son legión: teístas (creyentes en uno o varios dioses personales), deístas (aquellos que creen en un dios pero que no interviene en los designios del mundo), agnósticos (no tienen datos para creer ni dejar de creer), ateos (no creen o creen que no hay Dios),  panteístas (creen que todo lo que existe es divino) y también aquellos que creen en una figura superior, llamémosla Dios, Ley Natural, Energía, Universo, etc.

Sea cual sea la categoría que aceptemos o rechacemos, no podemos afrontar la cuestión sin estar informados. Por ello, la lectura de La Biblia es inestimable, pues solo es lícito criticar aquello que conocemos de primera mano. Podemos ser críticos, pero sabiendo qué es aquello que criticamos.

  1. Por conocer la figura de Jesús de Nazaret.

Entendido por los cristianos como el hijo de Dios y encarnación personal de él, y por otras religiones como un profeta más, lo cierto es que la figura de Jesús de Nazaret ha sido una de las que mayor impacto ha tenido en la historia de la humanidad. Mito o realidad, sus enseñanzas han estado vigentes a lo largo de siglos y siglos.

Lo cierto es que no solo la Biblia ha fijado su vista en Jesucristo, pero es sin duda el libro que mejor retrata su persona y mensaje, que ha sido adoptado por grandes figuras de la historia, y no necesariamente cristianos. Ahí estaba Mohandas “Mahatma” Gandhi, cuando [dicen que] decía: “Cuando el país suyo y el mío obren a una en conformidad con las enseñanzas que Cristo estableció en este Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros países, sino los del mundo entero”, refiriéndose a los capítulos 5 al 7 del Evangelio de Mateo en una conversación mantenida con el virrey británico de la India).

  1. Por conocer el valor de la fe.

No nos llamemos a engaño: la fe puede cambiar vidas. El número de personas que han alcanzado una existencia plena gracias a ese sostén que es la esperanza en Dios es difícilmente cuantificable. La creencia en el misterio, en que las cosas pueden cambiar aunque la realidad parezca en contra, supone en muchos casos la llave para cambiar la percepción de nuestra vida. Como dijo Blaise Pascal: “Miseria del hombre sin Dios implica felicidad del hombre con Dios”.

No podemos, obviamente, establecer que la lectura de La Biblia vaya a llevar a nadie inmediatamente a ser feliz. Pero sí proponer que la lectura de esta obra es, o puede ser, un  catalizador para un cambio a mejor. En el mejor de los casos encontraremos una fuente inestimable de paz y seguridad, y en el peor, simplemente nos culturizaremos leyendo uno de los libros más importantes de la historia. Mucho por ganar y poco que perder, ¿verdad?

  1. Por el amor

Obviemos por un momento los conflictos surgidos en torno a las religiones a lo largo de la historia y ciñámonos al contenido propio de La Biblia, más concretamente del Nuevo Testamento. Este libro es probablemente la única representación de una deidad como un padre benévolo que nos ama y vela por nosotros. Todas las enseñanzas de Jesucristo tienen como telón de fondo el amor al prójimo. El tratar a los demás tal y cómo deseamos ser tratados nosotros mismos y vencer el mal con el bien. Tal y como dijo Napoleón, entre todas las grandes figuras de la historia, solo Jesús fundó su imperio en el amor, y aún hoy, miles de años después, millones morirían por él.

Solo por la necesidad de entender este fenómeno y su alcance (recordemos la influencia de estas ideas en movimientos como la Satyagraha en la india o el movimiento por los derechos civiles y la desobediencia civil en Estados Unidos) merecería la pena leer la Biblia. Del mismo modo, sería interesante analizar desde estas ideas cómo hemos llegado a cometer las barbaridades que hemos cometido, o tratar de imaginar qué otros extremos habríamos alcanzado los occidentales con otros valores distintos.

  1. Por conexiones filosóficas

Si somos de los que nos interesa la filosofía –cosa más bien lógica si nos encontramos en esta página- necesitamos, nos guste o no, conocer la Biblia. Y es que la cantidad de filósofos que han tratado el tema del cristianismo, su visión metafísica y moral, su influencia popular, son legión. Nos atraiga Nietzsche o Séneca, Platón o Hume, nos encontraremos en las diferentes filosofías de estos autores el tema de la religión, y más concretamente, el de cristianismo. ¿Y cómo podremos afrontar y comprender realmente esas reflexiones si no tenemos la base, el interés de conocer de dónde nace su crítica y posicionamiento? La Biblia está presente en casi todos los movimientos filosóficos que en la historia han sido, y si uno quiere comprender las mismas, el estudio de este libro es absolutamente imprescindible para poder hablar con criterio.

  1. Por Teología

La Teología, también llamada ‘Filosofía primera o de los primeros principios’, es una de las ramas más importantes de la filosofía. Afronta el estudio de Dios, así como el estudio de las cosas y los hechos relacionados con el mismo. En el caso que nos ocupa, esto sería el conjunto de creencias metafísicas del cristianismo, que en su mayoría están fundamentadas en la Biblia, siendo la Exégesis (explicación) la crítica o análisis objetivo de ésta.

Básicamente se trata de un estudio racional de la revelación divina, subordinado, eso sí, a la fe. Y la cantidad de figuras de renombre que se han dedicado a ella son de importancia capital en nuestra historia: San Agustín, San Alberto Magno, San Ambrosio de Milán (que fue quien atrajo hacia el cristianismo a Agustín de Hipona), San Bernardo de Claraval, San Francisco de Sales, Tomás de Aquino, Francisco Suárez y el que es actualmente el gran teólogo de nuestra generación, Joseph Ratzinger, esto es, el Papa emérito Benedicto XVI.

  1. Por simple curiosidad

La Biblia es, hoy por hoy, el libro más vendido y traducido de todos los tiempos (junto con La imitación de Cristo). Se lee en todo el planeta y en casi todas las lenguas que existen, por personas de toda condición social y cultural. ¿No os pica un poco la curiosidad? ¿Qué encierra este libro para que su mensaje haya sido tan leído y difundido a lo largo de los siglos? ¿Qué hay en sus páginas que ha llamado la atención de medio mundo? ¿Qué dice realmente esta voluminosa obra, presente en cualquier biblioteca que se precie de serlo? ¿Estamos de acuerdo o en contra de lo que dice? ¿Nos aportará algo o la consideraremos mera paparruchada? Sólo hay una manera de descubrirlo: leyéndola. Y no hay mejor momento para empezar que éste: la Navidad.

¡¡¡¡¡OS DESEAMOS UNA MUY FELIZ, FELIZ NAVIDAD!!!!

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