Lév Tólstoi es considerado uno de los más importantes escritores de la literatura rusa y mundial. Sus dos obras más importantes, Guerra y paz y Anna Karenina forman parte, junto con obras de Dostoievski, de la cúspide del realismo ruso. Hoy en el blog, os traemos un pequeño análisis de Anna Karenina.

Esta obra, publicada en 1875, fue para Tólstoi su primera verdadera novela. Como ya sabéis, en ella se cuenta la historia de amor  entre Anna Karenina, una mujer casada de la alta sociedad, y el conde Alekséi Vronski. Pero, aparte de narrar un romance adúltero en la alta sociedad, el autor va más allá y hace una crítica social de la Rusia de su época a través de varios personajes, representando antivalores (antónimo de valores) y mostrando la hipocresía general de la aristocracia rusa. Podemos ver esto, por ejemplo, en el personaje de la princesa Tverskaya, quien margina a Anna por cometer adulterio cuando ella misma es infiel a su esposo.

Por lo tanto, queda claro que la condena más importante hacia el adulterio no viene de la Iglesia, sino de la sociedad, es una cuestión social. Al marido de Anna no le provoca angustia que su mujer le sea infiel, pero pone objeciones a su relación con Vronski por el qué dirán, por la reacción negativa de la sociedad y porque su reputación se verá afectada. Lo importante es mantener el decoro, y esta es la razón de que Karenin pase por alto la infidelidad de su mujer y decida seguir con ella antes que concederle el divorcio. Esta necesidad de guardar las apariencias es lo que hace que Anna finalmente decida escapar. Así pues, su adulterio es una consecuencia de la asfixia de la sociedad.

En el lado opuesto a Anna tenemos al verdadero héroe de esta novela, Konstantin Lyovin. A través de este personaje, el autor de la obra hace una autocrítica y un repaso de su propia existencia. Como Tólstoi, Lyovin encuentra en su vida en el campo el disfrute que no siente en las actividades típicas de la aristocracia rusa, como el teatro o la ópera.

La agricultura tiene para Lyovin un gran valor. Para él, es la manera de ir más allá de uno mismo y alcanzar la felicidad. Al interactuar a menudo con sus agricultores, tiene la oportunidad de conocer a fondo su nación y su cultura, es decir, sus raíces, de una manera mucho más profunda que los aristócratas. Además, en Lyovin se personifica el encuentro con la fe religiosa verdadera. Cuando ya ha conseguido todo lo que se esperaba de un joven de la élite rusa en aquella época (una posición social y económica acomodada, un buen matrimonio y ser padre), sigue faltándole esa felicidad espiritual que busca durante toda la novela y que finalmente encuentra en Dios.

Como veis, estamos ante una gran novela que trata muchas temáticas distintas… Pero, si no os atrevéis con el original, esperamos que os animéis a leer Anna Karenina, el manga 😉

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