Seguimos una semana más con nuestro loco caballero andante, don Quijote. Como ya sabéis, él se volvió loco por leer muchos libros de caballerías. Pero, ¿qué características tenían estos libros y cómo se reflejan en la obra de Cervantes? Seguid leyendo si queréis saber más 😉
   Los libros de caballerías situaban la acción en un lugar y un tiempo remotos. El caballero protagonista siempre tenía un nacimiento extraordinario: solía ser el hijo ilegítimo de unos nobles desconocidos que muchas veces eran reyes, y debía adquirir fama para merecer su nombre. 
   En este tipo de historias tenían más importancia los hechos que los personajes, que solían ser bastante planos, y cuya psicología no se tenía muy en cuenta. Eran libros larguísimos, de infinitas aventuras entrelazadas e innumerables continuaciones en los cuales el héroe nunca moría. En sus combates, contaba muchas veces con ayuda de magos o encantadores e incluso podía ser que el caballero portase una espada mágica.
   Como ya vimos en la entrada sobre el amor cortés, era imprescindible que el caballero andante estuviese enamorado de una dama noble, a quien se encomendaba siempre antes de una batalla y a quien le dedicaba sus victorias.
  En la novela de Cervantes nos encontramos en un lugar y un tiempo concretos (lo sentimos por Cervantes, pero parece ser que han descubierto cuál es aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre él no quería acordarse…). El protagonista, Alonso Quijano, es “un hidalgo venido a menos” que decide hacerse caballero andante tras haber leído muchos libros de caballerías. A imitación de lo que había leído en sus libros, se viste como un caballero andante, se pone un nombre “caballeresco”, don Quijote de la Mancha; se busca una dama a quien servir, Dulcinea del Toboso; coge a su caballo, Rocinante, y salen a vivir aventuras. Pero, por supuesto, siguiendo con la tradición caballeresca, lo primero y más importante era ser armado caballero, y cuando llega a una venta (que él toma por un castillo), se pone a velar las armas como hacían en los libros, y finalmente es “armado caballero” por el ventero.
   Don Quijote sale a buscar aventuras y deshacer entuertos, pero sale siempre malparado de todas ellas, ya sea peleando contra gigantes-molinos, contra arrieros, o defendiendo a un criado de su amo. 
   El tópico del manuscrito encontrado, muy habitual en los libros de caballerías, también aparece en el Quijote. Cervantes narra la historia a partir de la traducción del texto de un autor árabe llamado Cide Hamete Benengeli (autor imaginario, inventado por el propio Cervantes). Desde el principio de la novela, don Quijote es presentado como alguien que existió de verdad y cuya fama es anterior a la narración de Cervantes.
  En definitiva, tenemos en el Quijote no sólo una parodia de los libros de caballerías, sino una novela cargada de aventuras y de sentido del humor. Si aún no habéis leído Don Quijote de la Mancha, el manga… ¿a qué esperáis? 😉 

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