Marco Aurelio, autor de las Meditaciones, fue considerado uno de los “cinco buenos emperadores de Roma“. En nuestra adaptación al manga de esta obra conocerás un poco más sobre este gran hombre… Pero, ¿quiénes fueron los otros cuatro? En la entrada de hoy, vamos a hacer un poco de repaso de la historia de Roma y, concretamente, de estos cinco emperadores, todos ellos pertenecientes a la Dinastía Antonina.

El primero de ellos fue Nerva, que llegó al trono en el año 96, cuando contaba 65 años de edad. Reinó dos años, hasta su muerte en el año 98. Durante su mandato, liberó a muchos senadores que habían sido encarcelados y concedió la amnistía a muchos de los exiliados durante la época de Vespasiano. 
A causa de su corto reinado, no pudo llevar a cabo muchos proyectos arquitectónicos, pero logró obtener mucho dinero para el estado gracias a la supresión de gastos superfluos, de la estimulación de la economía mediante la subasta de los bienes de su predecesor y de la fundición de las estatuas de oro y plata del mismo. Además, destinó mucho dinero a la compra de terrenos para la gente pobre.

A la muerte de Nerva, llegó al poder el emperador Trajano, que reinó también hasta su muerte, en el año 117. Aunque destacó por su la gran cantidad de proyectos arquitectónicos que llevó a cabo, lo cierto es que sus mayores triunfos se produjeron en el ámbito militar. En el año 106 conquistó Dacia, y llegó a la ciudad de Susa (situada donde actualmente está Irán) diez años más tarde, lo cual supuso la máxima expansión del Imperio. 
Fue un gobernante justo, que liberó a muchos de los prisioneros de la época de Domiciano (proceso que había iniciado ya Nerva). Muy querido por el pueblo, eliminó rituales como el besamanos o el abrazo de pies, muy comunes en la monarquía oriental. 

Tras fallecer Trajano, subió al trono su sobrino y pupilo, Adriano, que gobernó el Imperio desde el año 117 hasta su muerte, en el año 138. Era aficionado a la filosofía epicúrea y estoica, y escribió poesía en griego y en latín.
A diferencia del reinado de su predecesor, el mandato de Adriano careció de acciones militares destacables. Reforzó las fronteras más débiles del Imperio y fortaleció las instituciones militares.
Fue un gran impulsor de la cultura y un gran amante de la cultura helena, de la cual importó la filosofía epicúrea y la costumbre de dejarse crecer la barba. Edificó acueductos, bibliotecas y teatros, y se reveló como un excelente administrador que reformó por completo el sistema administrativo y económico.
 Aunque era querido en la mayor parte del Imperio, se le discriminaba por su origen hispano, ya que nació en la actual Sevilla.
El sucesor de Adriano fue Antonino Pío, que reinó desde el año 138 hasta que falleció, en el año 161. Se ganó el sobrenombre de “pío” al ordenar deificar a su predecesor. 
Su reinado se caracterizó por ser bastante pacífico. No hay ningún conflico destacable durante su gobierno, y tampoco llevó a cabo una gran política de exteriores, a diferencia de sus antecesores. Se ocupó de las crisis de su gobierno sin salir de Italia, lo cual ha sido bastante elogiado. 
Promovió las ciencias y las artes, salvó a los condenados a muerte por Adriano antes de fallecer, construyó teatros y templos y otorgó honores y sueldos a los maestros de retórica y filosofía.  
Finalmente, llegamos al último de los cinco buenos emperadores romanos: Marco Aurelio. Adoptado por Antonino Pío, quien lo tomó como heredero por orden de Adriano, llegó al poder tras la muerte del primero en el año 161 y gobernó hasta su propia muerte, en el año 180
Durante su reinado, llevó a cabo medidas favorables para los menores de edad, los esclavos y las viudas y, aunque la situación de los cristianos seguía siendo la misma que durante los gobiernos que precedieron a Marco Aurelio, es cierto que disminuyeron mucho las persecuciones hacia ellos. 
En el ámbito militar, destaca la guerra contra el Imperio Parto, que tuvo como consecuencia una letal plaga de viruela en Roma al regresar de la batalla los militares, y los conflictos con las tribus bárbaras de Germania
Escribió su obra cumbre, las Meditaciones, en griego. Ha sido elogiada por su exquisita escritura, y describen los últimos doce años de la vida interior de Marco Aurelio.
Qué curioso que los cinco buenos emperadores de Roma fuesen consecutivos, ¿verdad? ;). Ya sabéis, no podéis perderos las Meditaciones, el manga, si queréis conocer de primera mano las experiencias y pensamientos del último de los cinco emperadores de la Edad de Oro del Imperio romano ;). 

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