El pasado viernes se publicó un interesante artículo en El semanal digital hablando de la versión manga del Así habló Zaratustra de Nietzsche a cargo de Pascual Tamburri Bariain:

El 68 fue progre, agnóstico y blandito. Con el 15 M vuelve el ateísmo militante, a una nueva juventud. Aunque facilitar la lectura de Nietzsche puede causar efectos inesperados.

Como dice el mismo libro en su contraportada, “no sabemos qué pensaría Friedrich Nietzsche si viera el título de su obra Así habló Zaratustra impreso en la portada de un manga”. No lo sabemos… pero nos lo podemos imaginar: según el día, podría darle igual, pero con seguridad si le pareciese mal no sería por orgullo literario. Nietzsche tenía una prioridad estética, desde luego, pero el meollo de su mensaje están en sus ideas –y por supuesto no en una inexistente ideología-. En ese sentido hay que aplaudir el esfuerzo de la editorial Herder por editar una obra filosófica trascendental de una manera no sólo accesible sino incluso atractiva a una generación en la que los lectores son menos, y son distintos. 

No es sólo la osadía, valiente y exitosa, de traducir al español una versión japonesa del Zaratustra, sino que además se trata del primer intento de adaptar los contenidos nietzscheanos a los jóvenes del siglo XXI: ante todo el texto se adapta a un cómic, que en realidad esshonen (manga juvenil); vinculado a éste y abierto al lector hay un blog propio; los contenidos se difunden abiertamente en las redes sociales, particularmente twitter (hashtag #Zaratustraelmanga); y la campaña publicitaria (“Hay bigotes y bigotes“) incita al lector a concursar fotografiándose con unos bigotes recortables que se facilitan. ¿Es un insulto a la filosofía, una devaluación deNietzsche? ¿Qué efecto causará en los “indignados” y sus coetáneos el contacto con un desafío intelectual como el de FN?  

Sin entrar en sentimentalismos, lo que se consigue es hacer llegar a una parte del público juvenil de 2011 los aspectos nucleares de la filosofía de Nietzsche en este texto: el escepticismo derivado de la revolución industrial y liberal, con el triunfo progresivo de la pérdida de fe, de esperanza y de amor. El Superhombre que nace de esa transformación no puede ser creyente, pero tampoco agnóstico, sino militantemente ateo, es decir, en lo específico, anticristiano sin concesiones. El nuevo hombre que viene y el viejo hombre –sea el creyente sea el desesperado en el materialismo- tienen una visión del hombre, del mundo y de las cosas, pero sobre todo de Dios, radicalmente opuesta: para que una nazca y triunfe la otra ha de agonizar y morir. 

Todo este desarrollo, así como Nietzsche lo dejó, sigue siendo atractivo, y así lo prueban las continuas reediciones de todas sus obras por Alianza Editorial, que no se caracteriza precisamente por tiradas cortas ni muy caras. Pero un cierto público, para el que más de un siglo después de su publicación esos textos ya no son fáciles, va a encontrar una puerta de entrada magnífica en este paso delante de Herder. Otra cosa es que este manga puede ser malinterpretado, o sólo parcialmente entendido, por generaciones sin la formación humana que la de Nietzsche y muchas de las siguientes han tenido. Porque el ateísmo fácil de los educados por padres y profesores profes, agnósticos y sesentayochinos no es precisamente el de Nietzsche. Correría el riesgo así de ser, en vez de un aperitivo, una defensa dogmática del ateísmo, el anticlericalismo y el materialismo con fin en sí mismo, algo que sabemos que el autor no quiso y no parece que la editorial tampoco.
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Sello gráfico de Herder Editorial, con la filosofía y la literatura como protagonistas... en manga.

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